¿Qué es la Pubalgia y Cómo Tratarla?

La Pubalgia es una enfermedad que afecta a todas las estructuras de la parte anterior de la cintura pélvica. Su distribución es universal y se produce de forma casi exclusiva en varones.

Existen múltiples causas o etiologías, que pueden ser factores internos como la potenciación de la musculatura de los MMII sin una correcta compensación de los músculos abdominales, la anteversión pélvica, los isquiotibiales cortos, una hiperlordosis lumbar, diferencia de la longitud entre ambas piernas o un desequilibrio en la cadera. También hay factores externos que pueden producir esta lesión, como la calidad del terreno deportivo (terreno pesado y resbaladizo), agotamiento deportivo o sobreentrenamiento, uso de una mal calzado, error en la programación del entrenamiento y la práctia de ciertos movimientos peligrosos.

El diagnóstico de pubalgia en el deportista sólo se establece después de haber descartado muchos diagnósticos diferenciales.

Existen cuatro formas clínicas de pubalgia que suelen aparecer intricadas:

1. La Osteopatía Dinámica de Pubis u Osteoartropatía Pubiana, propiamente dicha, de origen microtraumático. Se cree que el origen de este síndrome se debe a un desequilibrio entre los músculos que se insertan en el pubis: por una lado, la musculatura abdominal (oblicuos, transverso y recto anterior del abdomen) y por otro, los músculos aductores de la pierna, sobre todo aductor largo y recto interno. Existiría un desarrollo excesivo de la musculatura aductora con respecto a la abdominal, propiciada por la práctica deportiva, o bien debido a una debilidad de la musculatura abdominal. La acción de estos grupos musculares es antagónica.,

 

2. Lesiones de la parte baja de los Rectos del Abdomen, cerca de su inserción,

3. Tendinopatías de la Inserción (Entesitis) y Cuerpo de los Aductores, secundaria a microtraumatismos de repetición, caracterizada por dolor situado en la zona inferior del pubis y que irradia hacia la cara antero interna del muslo. (puede complicarse con un síndrome compresivo del nervio obturador)

4. Afectación del trayecto inguinal por defecto de pared y sufrimiento neurológico ilioinguinal e iliohipogástrico, afecta la musculatura de la parte baja del abdomen y los elementos que forman el canal inguinal. Dolor localizado en la región inguinal, o por encima del pubis, que es generalmente unilateral y puede irradiar a los testículos en corredores, y aumenta con la tos, estornudos o defecación.

Se produce en deportes caracterizados por cambios de ritmo y de dirección de carrera frecuentes, así como en los que se golpea el balón con los miembros inferiores. El predominio de la musculatura aductora determina una sobrecarga de estos músculos con micro-roturas de las fibras y un movimiento de cizallamiento.

En la clínica se observará dolor en la región pubiana, inguinal y zona baja del abdomen. Al finalizar el entrenamiento, a veces el dolor no está bien localizado. Al comienzo es de leve entidad, por lo cual no le impide al deportista volver a entrenar de forma normal al siguiente día, para volver luego a percibir la molestia.

De continuar con los entrenamientos, la intensidad requerida para la aparición de síntomas es cada vez menor, esto motivará un reposo relativo con el que se perderá masa y tono muscular. El dolor tendrá componente nocturno, exacerbado por determinadas posturas, maniobras de valsalva, para al final limitar todas las actividades de la vida diaria, incluso levantarse de la cama.

El deportista pasará por todo un vademecum de analgésicos y cada vez que intente reintegrarse a los entrenamientos sin un re-acondicionamiento previo, volverá la sintomatología. Intentará un sin fin de terapéuticas como infiltraciones, plantares, factores de crecimiento, etc.

Evaluar las alteraciones en la postura, flexibilidad, core stabiliti, equilibrio, fuerza, además de la biomecánica en marcha y carrera.

Alteraciones como dismetría de miembros, pie plano, genu valgo o genu varo, desgarros musculares previos, fracturas en MMII, nos deben poner en alerta para evitar la aparición de una pubalgia.

En la entesitis de los aductores, por ejemplo el dolor a la palpación en la inserción proximal de los aductores, aumenta en la aducción contra resistencia. El dolor frecuentemente es sub-pubiano e irradia a la cara interna del muslo. Se palpan los aductores aumentados en tono, con dolor en la unión músculo tendinosa y en la inserción.

Frecuentemente encontramos asimetrías en tono y fuerza en el examen contralateral, haciendo que el miembro lesionado tenga que soportar momentos de fuerza diferentes, cerrando un circulo vicioso del que se debe salir lo antes posible.

La inspección y el examen en la inserción de los músculos abdominales es fundamental. En pacientes que sufren de esta dolencia el interrogatorio rescata un dolor que recuerda la anatomía del lugar. En estos pacientes el desbalance entre aductores y abdominales es evidente.

 

La topografía de las lesiones se precisa mediante la realización de una radiografía de pelvis, espinograma y control de longitud de miembros inferiores, ecografía de partes blandas / muscular y una resonancia magnética.

 

Tratamiento

El primer paso es retirar de los entrenamientos habituales al deportista.

Realizada la evaluación se indican analgésicos habituales buscando calmar el dolor. Se realiza de forma protocolizada un reacondicionamiento de la zona, en cuanto a tono, fuerza flexibilidad, estabilidad.

Siempre por debajo del dolor, realizaremos tonificación de abdominales y aductores, sumado a un trabajo de elongación y flexibilidad para los mismos.

Se pueden colocar vendajes neuromusculares, que ayudan en la evolución.

De acuerdo a la respuesta del deportista, en ocasiones se pueden realizar infiltraciones en la zona con anestésicos locales y corticoides. 

Los factores de crecimiento (P.R.P.) están en pleno desarrollo para ésta y otras patologías, con buenos resultados. El secreto sería aportar el factor indicado en la etapa lesional indicada, para lo cual todavía falta tiempo e investigación, pero se está en camino a lograr dicho objetivo.

 

Tratamiento multidisciplinario

Luego de conocer las alteraciones estructurales y biomecánicas en el deportista, se comienza con trabajos de flexibilidad, fortalecimiento, estabilidad y propiocepción, utilizando primero superficies estables para luego inestabilizar los trabajos.

Sin dolor, el paciente comenzará con abdominales cortos y fortalecimiento de aductores y con el pasar de los días se agregan caminatas, trotes, carrera, para con el pasar de las semanas, y si no refiere dolor, trabajar con frenos, cambios de dirección, y en el caso de los futbolistas o deportes que utilicen pelota, agregarla en el entrenamiento. Comenzará con reducidos y si la clínica no retrocede, se le otorgará el alta para volver a los entrenamientos con el equipo. El plazo para la vuelta al deporte ya sea carrera en fondistas, fútbol, tenis, etc., depende de las alteraciones del deportista y su clínica.

 

Tratamiento quirúrgico

Si fracasa el tratamiento médico, o si existen lesiones óseas, se propone la cirugía, consistente en volver a tensar la pared anterior y lateral del abdomen. Habitualmente la intervención se realiza de forma bilateral, aunque esté afectado un solo lado, porque la experiencia ha demostrado que en los casos en que la intervención ha sido solo de un lado, se observa con frecuencia la aparición de síntomas en el lado opuesto.

La rehabilitación tras la intervención se debe realizar de forma inmediata, con ejercicios de flexión activa de cadera y rodilla, permitiendo la deambulación desde el primer día. El resultado de la cirugía es en general muy favorable y la reincorporación al deporte se produce entre dos y tres meses.

Y como siempre, ante toda duda consulte con nuestros especialistas.

S.O.T.

Servicio de Ortopedia y Traumatología

Sanatorio Clínica Modelo de Morón