¿Qué es el Plasma Rico en Plaquetas (P. R. P.)?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tratamiento con plasma rico en plaquetas (PRP) se ha extendido recientemente en diferentes especialidades médicas en todo el mundo, aunque se describió hace más de veinte años en cirugía maxilo-facial y odontología.

Consiste en la aplicación de plasma autólogo con una concentración suprafisiológica de las plaquetas, que son activadas para que liberen los factores de crecimiento y sustancias activas.

El objetivo de esta terapia es favorecer, estimular o iniciar el proceso de cicatrización, regeneración o curación del tejido dañado, aplicándose localmente de forma ambulatoria o bien como complemento a una técnica quirúrgica.

En Medicina y Traumatología Deportiva, donde siempre se buscan los tratamientos más novedosos, se ha acogido con gran esperanza para el tratamiento de múltiples patologías.

1) Definición, preparación y administración del PRP

El plasma rico o enriquecido en plaquetas consiste en una muestra de sangre autóloga, en la que la concentración de plaquetas es superior a la fisiológica. Las plaquetas poseen una gran cantidad de Factores de Crecimiento que son liberados localmente cuando son activadas.

Entre los más importantes podemos destacar PDGF, TGF-?1, VEGF, FGF, EGF, Factor 4, angiopoietinas y endostatinas. Además el plasma posee HGF e IGF-1.

También son sustancias de interés en la cascada de la reparación tisular la adenosina, histamina, serotonina y el calcio liberados de los gránulos densos. Todos ellos son moléculas que pueden estimular la curación de un tejido dañado, mediante procesos de angiogénesis, miogénesis, quimiotaxis, reclutamiento celular y estímulos para la diferenciación y proliferación celular o de la síntesis de la matríz extracelular.

La preparación consiste en la extracción de sangre del paciente, centrifugación de la muestra y separación de la fracción con plasma y concentrado de plaquetas. Siempre se separan las células rojas. Los leucocitos pueden o no estar incluidos, según la forma de preparación. No hay consenso en cuanto a la cantidad de sangre que debe extraerse (10 a 60 ml), tiempo y velocidad de la centrifugación, concentración final de plaquetas (x 3 o x 9), ni forma de activación (trombina, calcio o no activación previa a la inyección). Todo ello hace más difícil sacar conclusiones y en los estudios debería detallarse qué características tiene el P.R.P. utilizado.

El preparado de P.R.P. puede aplicarse como infiltración local, infiltración intraarticular o como gel de fibrina rico en plaquetas, siendo esta última forma más sólida y más frecuentemente utilizada en quirófano.

 

 

2) Indicaciones

 

Multitud de estudios van encaminados a darnos respuestas sobre patologías que realmente mejoran con esta nueva terapia, número de aplicaciones y tiempo preciso entre las mismas. En Traumatología Deportiva su uso se ha extendido a casi todos los tejidos que intervienen en el aparato locomotor: Tendón, Músculo, Cartílago, Hueso y Ligamentos.

Las patologías deportivas en las que se está utilizando en la actualidad varían según cada especialista pero de forma genérica podemos resumir su uso en Lesiones Tendinosas Agudas o Crónicas (Epicondilitis, Tendinopatia Rotuliana, Tendinopatia Aquilea, Fascitis Plantar) Lesiones musculares, Lesiones Articulares Cartilaginosas (Lesiones Osteocondrales).

Se puede usar coadyuvante a cirugías (Ligamento Cruzado Anterior o Sutura Tendón Supraespinoso) produciendo una serie de beneficios:

• Disminuye el grado de dolor.

• Previene los efectos de lesiones y recaídas.

• Reduce la inflamación.

• Adelanta la vuelta a la actividad normal.

Se puede usar en Patología Articular Degenerativa (Artrosis), lo que produce múltiples beneficios:

Retrasa el avance de la enfermedad.

• Disminuye la rigidez de la articulación.

• Reduce la inflamación y el dolor.

• Mejora la funcionalidad y la movilidad.

 

3) Contraindicaciones 

  • Trombopenia.

  • Tratamientos anticoagulantes.

  • Cáncer.

  • Infección activa. 

  • Embarazo.

 

El proceso es muy seguro, no se han publicado efectos adversos importantes, pero pueden existir las complicaciones locales secundarias a cualquier infiltración. El riesgo de infección es mínimo, debido a la actividad bactericida del plasma, pero deben extremarse las medidas de asepsia.

4)  ¿Cuantas infiltraciones se pueden realizar?

No hay protocolos aún que marque la separación en el tiempo ni el número necesario de infiltraciones. Dependerá del tipo de lesión y localización, como orientación podría decirse que se suelen hacerse 3 infiltraciones con una separación de 1 o 2 semanas entre ellas.

S.O.T.

Servicio de Ortopedia y Traumatología

Sanatorio "Clínica Modelo de Morón"