Luxación Traumática de Rodilla

 

 

       

 

 

 

   

   

 

 ¿Qué es la Luxación Traumática de Rodilla?

Es una lesión de la articulación de la rodilla, en la cual los dos componentes óseos que la forman (Fémur y Tibia) pierden el acoplamiento articular entre ambos, debido principalmente a un traumatismo de alta energía. Las luxaciones de rodilla en las que se produce el desplazamiento hacia delante o hacia detrás de la tibia sobre el fémur son consideradas Urgencias Traumatológicas, en las que el principal problema que hay que detectar en el menor tiempo posible son las Lesiones vasculares, principalmente de la Arteria Poplítea. Sin embargo, aunque no menos importante sobre todo a medio y largo plazo, normalmente vienen acompañadas de roturas de parte de los componentes Ligamentarios, Meniscales y Oseos de la articulación.

 

Es muy poco frecuente, se estima que ronda el 0.07% de todas las lesiones traumáticas del cuerpo humano. Sin embargo, en numerosos estudios recientes se estima una gran pérdida de casos diagnosticados debido a mecanismos traumáticos donde se produce la luxación de la rodilla y la posterior reducción espontánea de la misma, siendo difícil, por consiguiente, su diagnóstico final. De esta manera se estima que las luxaciones de rodilla presentan, en realidad, una prevalencia mucho mayor.

 ¿Qué tipos de Luxación de Rodilla hay?

Las podemos clasificar según el tiempo de evolución en Luxaciones Agudas si son menores a 3 semanas desde el accidente o mecanismo traumático y Luxaciones Crónicas si son mayores de 3 semanas..

       Desde un punto de vista clínico, las luxaciones de rodilla se pueden clasificar en 5 tipos:

  • Luxación Anterior de Rodilla: desplazamiento de la tibia por encima del fémur. Suponen el 40% de todas las luxaciones y generalmente se acompañan de la Rotura del Ligamento Cruzado Posterior (L.C.P.).

  • Luxación Posterior de Rodilla: desplazamiento de la tibia por debajo del fémur. Suponen un 33% de los casos.

  • Luxación Interna de Rodilla: desplazamiento medial de la tibia respecto al fémur. Suponen un 4% de las luxaciones de rodilla.

  • Luxación Externa de Rodilla: desplazamiento lateral de la tibia respecto al fémur. Suponen un 18% de todos los casos.

  • Luxación por Rotación de la Tibia sobre el Fémur: este tipo de luxaciones son una mezcla de desplazamientos anteriores y posteriores con los mediales y laterales, son las luxaciones menos frecuentes de todas.

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Síntomas

Las personas que padecen o han padecido una luxación de rodilla traumática presentan una rodilla muy inflamada, roja, dolorosa al tacto y a la presión y que generalmente no es capaz de flexionar ni de extender. Independientemente de ello, las personas que han sufrido una luxación de rodilla han debido de padecer un traumatismo de alta energía que haya podido propiciar el desplazamiento óseo de la tibia sobre el fémur o viceversa.

Los mecanismos más habituales a través de los cuales se producen este tipo de lesiones son los accidentes automovilísticos (sobre todo el impacto del tablero en las rodillas) si es una luxación de rodilla posterior, un mecanismo de hiperextensión de la rodilla (por caída de altura) en luxaciones anteriores de rodilla y mecanismo mixtos de rotación de la rodilla con la misma flexionada (sobre todo durante la realización de actividades deportivas) en las que se suele producir una luxación lateral junto con una anterior o posterior, luxaciones rotatorias.

    

 

Si existe compromiso vascular por el mecanismo de la lesión, es posible que puedan presentar dolor y disminución de la coloración y temperatura en el miembro inferior afectado en comparación con el contralateral.

 ¿Cómo se diagnostica esta lesión?

En la mayoría de los casos en los que un paciente sufre una luxación de rodilla, el traumatólogo encuentra una rodilla inflamada, dolorosa a la palpación, rígida y deformada por el desplazamiento de los componentes óseos que la caracterizan. En los casos en los que la luxación de rodilla se ha reducido espontáneamente tras el mecanismo traumatático, el médico debe sospechar su existencia ante el hallazgo durante la exploración física de inestabilidad articular con sospecha de rotura de al menos dos de los componentes de la articulación.

En primer se debe realizar una profunda anamnesis con el fin de averiguar el tipo de traumatismo, el mecanismo de acción y la fuerza que lo ha provocado. La situación del paciente en el momento del impacto o del mecanismo de acción también orienta sobre el tipo de lesiones que puede encontrar o sospechar.

Tras la anamnesis, el traumatólogo realizará una exploración física completa de la articulación valorando la fuerza, la sensibilidad de la rodilla y de territorios distales, la movilidad y los ángulos conseguidos con el movimientos así como la presencia de signos exploratorias de lesiones meniscales y/o ligamentarias.

Si se sospecha luxación de rodilla tras esta exploración física, se debe intentar valorar la integridad de la vascularización distal a la lesión. Para ello es muy importante palpar la intensidad y la presencia de pulsos arteriales distales y compararlos con la pierna sana contralateral. Ante la mínima duda de alteración vascular en una sospecha de luxación de rodilla se debe realizar una Arteriografía o Ecografía Doppler Vascular para verificar la presencia o no de lesiones vasculares en el interior de la rodilla.

   

 

Tras la exploración física y neurovascular correspondiente, la mejor manera de detectar lesiones óseas adyacentes e intentar dilucidar el mecanismo de acción del traumatismo es la realización de estudios por imágenes (Radiografía de la rodilla afecta y de la contralateral, en las proyecciones anteroposterior y lateral). Sólo tras la estabilización de la rodilla afectada y habiendo descartado patología vascular y neurológica se pueden pasar a realizar estudios más avanzadas que nos mejoran el diagnóstico ya sospechado mediante la exploración física, principalmente la Resonancia Magnética.

 ¿Cuál es el tratamiento ?

Una vez diagnosticada la luxación de rodilla traumática y comprobado el mantenimiento de la función vascu-lar y neurológica del miembro afectado, se debe proceder a la reducción de la luxación. Para ello es necesario que el paciente permanezca sedado lo mejor posible para evitar dolor y conseguir una adecuada relajación muscular que permita una reducción lo más fisiológica posible (realizarlo ya sea en la central de urgencia o en quirófano).

Las técnicas de reducción de las luxaciones de rodilla dependen del mecanismo de acción del traumatismo y del tipo de luxación que tengamos. El objetivo final será la recolocación de los componentes óseos en la armonía articular adecuada, fisiológica y anatómica. Posteriormente se procederá a la fijación de la rodilla en extensión completa mediante la colocación de una férula de yeso o tutor externo al menos durante 2-3 semanas.

                          

 

 

                                                                                                                                  Reducción de Luxación Posterior

                                                                                     

                                                                                                 

                                                                                                                                          Reducción de Luxación Anterior

El tratamiento posterior no urgente de la rodilla es normalmente quirúrgico. Desde hace unos cuantos años y con la mejora de la eficacia y eficiencia de las intervenciones de reparación de los ligamentos y meniscos mediante Artroscopía, se recomienda de forma general la intervención quirúrgica para la reparación de las lesiones producidas por la luxación de la rodilla.

S.O.T.

Servicio de Ortopedia y Traumatología

Sanatorio Clínica Modelo de Morón