Osteocondroma

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Los Osteocondromas son lesiones benignas formadoras de cartílago. Suponen entre el 20-50% de los tumores benignos y entre el 10-20% de todos los tumores primarios del hueso; alrededor del 3% de la población lo padece. Son de origen cartilaginoso. Pueden aparecer espontáneamente o tras un traumatismo. Han sido descritos en prácticamente todos los huesos del esqueleto, pero tienen predilección por la metáfisis de huesos largos.

Se forman tras la separación de un fragmento desde el cartílago epifisario, que se hernia a través del periostio que envuelve el platillo de crecimiento. El desarrollo posterior de este fragmento cartilaginoso y su osificación endocondral dará lugar a la exostosis recubierta de cartílago que se proyecta hacia la superficie ósea. El cartílago extruido sigue el proceso normal de osificación, tiene un espesor menor de 1 cm y es histológicamente normal.

Pueden ser solitarios o múltiples, siendo estos últimos constituyentes de la Exostosis Hereditaria Múltiple. Algunos adolescentes refieren un antecedente de traumatismo o ejercicio vigoroso previo a la aparición del mismo.

 

La exostosis puede desarrollarse en cualquier hueso del esqueleto, mostrando preferencia por las zonas metafisarias vecinas a los cartílagos más fértiles de los huesos largos: distal del fémur, proximal de la tibia, distal del radio, etc. La ubicación más frecuente es en la rodilla. En ocasiones se desarrollan en huesos de la pelvis, escápula y costillas, tratándose de masas sésiles de pedículo corto. Es raro que afecten a los huesos cortos de manos y pies.

La lesión que comienza precozmente causa trastornos de crecimiento, con acortamiento y deformidad de la extremidad afectada. Sin embargo, habitualmente es asintomática y se diagnostica como un hallazgo casual.

Normalmente los grandes osteocondromas suelen producir desplazamiento de los vasos vecinos. Las complicaciones vasculares de los osteocondromas incluyen: Pseudoaneurismas, Oclusiones Arteriales / Venosas y Fístulas Arteriovenosas. El 90% de las complicaciones vasculares afectan directamente a las arterias, siendo los pseudoaneurismas la patología más frecuente.

Lo más importante a tener en cuenta es que si un osteocondroma duele, además hay que descartar su posible transformación maligna, Condrosarcoma. El riesgo de transformación sarcomatosa en la exostosis solitaria es aproximadamente del 1%, pero en la forma múltiple hereditaria el riesgo se acerca al 10% debido a las numerosas lesiones. Los datos que nos inducen a pensar que existe una transformación maligna son: 1) la lesión se hace sintomática de repente (duele) o empieza a crecer rápidamente; 2) la cubierta cartilaginosa es más gruesa de 1 cm en un adulto (en el niño puede ser de 2-3 cm de espesor) o con un diámetro máximo mayor de 5 cm; 3) el aumento súbito o marcado en la captación en la gammagrafía ósea en un adulto (en la madurez esquelética lo normal es que esté latente); y 4) la confirmación por la T.A.C. o R.N.M. de una masa de tejidos blandos o desplazamiento de un paquete neurovascular mayor.

El Tratamiento del osteocondroma tiene dos opciones; por un lado el Conservador, en aquellos casos que resultan asintomáticos y se mantienen estables y, por otro, el Quirúrgico, indicado en las formas sintomáticas de la infancia y el crecimiento continuado del osteocondroma después de la madurez del esqueleto (sospecha de malignización).

El tratamiento definitivo consiste en una resección simple o ampliada. Si es Pediculado se hace la resección simple hasta la base. Cuando es Sésil se hace una resección ampliada sacando una zona de cortical y completando con curetaje, extirpando siempre la exostosis, su cobertura cartilaginosa y el periostio, ya que los restos de éste y del pericondrio pueden dar lugar a una recidiva tumoral. Con estos procedimientos normalmente se logra la curación. El principal riesgo de la intervención es romper la cortical y la transformación de la lesión en fractura. Se puede hacer resección quirúrgica de forma profiláctica si se encuentran en vecindad de un vaso, si impiden el movimiento articular normal, en los casos de fracturas o si existe sospecha fundada de transformación maligna.

El pronóstico generalmente es favorable en los niños, pues cesan con el crecimiento y la madurez ósea. Alrededor de un 1,8% de los osteocondromas recidivan debido al potencial de crecimiento. Esta recurrencia consiste en un nuevo osteocondroma, aunque en ocasiones se trata de un condrosarcoma de bajo grado. El seguimiento de estos pacientes varía de individuo a individuo, dependiendo de la extensión de la enfermedad, el tamaño y la localización del tumor, la respuesta al tratamiento, la edad, el estado general del niño y los avances en el tratamiento. Las terapias biológicas podrán ser posibles en el futuro.

Ante cualquier inquietud no dude en consultar con nuestro especialista en Onco-Ortopedia, Dr. Mauro Belzino.

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S.O.T.

Servicio de Ortopedia y Traumatología

Sanatorio Clínica Modelo de Morón